Nueva victoria de los New York Knicks (11-9) en el Madison Square Garden, en esta ocasión ante los Sacramento Kings (7-13), por un marcador final de 106-98. Los Knicks, con este triunfo, acumulan 9 en 12 partidos en su feudo, y se sitúan 7º de la Conferencia Este con un 55% de victorias, dato inédito desde hace más de un año. Por su parte, los Kings, 10º de la Conferencia Oeste, se alejan aún más de Playoffs (están a 3.5 partidos de Portland), principalmente debido a sus malos números fuera de casa (sólo 3 victorias en 11 partidos).

El primer cuarto comenzaba, como era de esperar, con Demarcus Cousins erigiéndose como indudable líder los Kings, participando en cada ataque de su equipo, mostrando su enorme gama de movimientos al poste, su depurada mecánica de tiro de media distancia, y su capacidad para repartir juego aprovechando capacidad para atraer defensores rivales. Los Knicks compensaban el buen hacer del pívot de Alabama gracias a la inspiración anotadora de Derrick Rose, que se aprovechó de la debilidad defensiva de los bases de los Kings, y a la entrada desde el banco de Kyle O’Quinn o Lance Thomas que mejoraron la imagen inicial de Porzingis o Noah. Fue precisamente la mayor productividad de sus reservas la que permitió a los Knicks remontar la desventaja inicial y colocarse 26-21 al final de cuarto.

Las primeras diferencias importantes del partido se saldaron durante el segundo cuarto donde los Knicks se aprovecharon de los minutos de descanso de Cousins, y la falta de recursos desde el backcourt de los californianos. Así, con Carmelo Anthony, que se empezaba a enchufar al partido, y la dirección de juego más alegre y acelerada de Brandon Jennings, los Knicks colocaban un parcial de 24-6 (48-27) con el que se marchaban casi definitivamente del partido. La horrible defensa de perímetro y malas transiciones defensivas de los Kings volvían a dejar de manifiesto la mediocridad de este equipo. Sin embargo, los Knicks entraron en barrena al final del primer tiempo, coincidiendo con los minutos de descanso de Carmelo Anthony, y los Kings se marchaban aún vivos al descanso (55-41).

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El tercer cuarto fue el de la remontada de los Sacramento Kings. Los Knicks, haciendo gala de su afamada inconsistencia, y tras unos minutos iniciales de tanteo, volvieron a bloquearse en ataque. La mala toma de decisiones, las pérdidas de balón y el mal día de cara al aro de los pívots neoyorquinos, dejaron en prácticamente nula (72-71) la considerable ventaja con la que se marcharon al descanso. Los Kings se aprovecharon de la situación con un Demarcus Cousins a pleno rendimiento, y con la inesperada ayuda de Rudy Gay. Forzando hasta 9 faltas durante el cuarto, los Kings lograron quedarse a sólo 4 puntos de los locales (81-77).

Sin embargo, a pesar de que los Kings se emplearon con mayor esmero en defensa y que Demarcus Cousins no desfalleció en ningún momento, la mala toma de decisiones al final del partido no permitieron rubricar la remontar californiana. Forzaron demasiados intentos de triples cuando muchos de ellos no tenían su noche en esta faceta (9-28), y fueron incapaces de ralentizar el ritmo de juego alto que favoreció a los neoyorquinos. En los Knicks, como viene siendo habitual en cada final igualado, tuvo que ponerse la capa de superhéroe Carmelo Anthony, que volvió a demostrar su indudable confianza en sí mismo durante el clutch time. También contó con Brandon Jennings como socio final para ponerle la puntilla al partido y sumar así la tercer victoria consecutiva.

Los mejores en los New York Knicks fueron Carmelo Anthony (20 puntos y 4 rebotes), Kristaps Porzingis (15 puntos y 14 rebotes), Derrick Rose (20 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias) y Brandon Jennings (19 puntos, 5/7). Mención especial para Willy Hernángomez que aportó su granito de arena con 4 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias.

En los Kings destacaron Demarcus Cousins (36 puntos y 12 rebotes) y Rudy Gay (22 puntos, 9 rebotes y 4 asistencias).