La temporada 2016-17 ha terminado con la recuperación del trono de la NBA por parte de los Warriors tras la tercera final consecutiva entre los de Oakland y los Cleveland Cavaliers de LeBron James. Este duelo ha generado polémica a lo largo del año ya que, debido a que era la final más previsible y por la que menos se pagaba en las apuestas, muchas voces se han alzado diciendo que la concentración de talento en ambos equipos quitaban emoción a la competición ya que ha sido la primera vez en la Historia en la que 2 franquicias repetían tres veces seguidas presencia en la gran Final.

Esa polémica ha quedado absolutamente desmentida y no lo digo yo, ni mucho menos, sino que lo dicen las audiencias alcanzadas por estas finales. El tercer duelo entre Warriors y Cavs han sido las finales más vistas desde 1998, la última final de Michael Jordan, pese al claro resultado de 4-1. Este dato es un claro síntoma de que la NBA está viviendo una tercera edad de oro que para la que Adam Silver está trabajando mucho y bien. Puede que el baloncesto no sea el primer deporte en Estados Unidos donde la NFL lleva la delantera a la NBA en cuestión de audiencias y contratos televisivos, pero a nivel mundial, la NBA gana de largo el duelo con el fútbol americano, el hockey hielo y el béisbol gracias a la globalización del deporte de la canasta y al estable mercado europeo y al emergente asiático donde los jugadores NBA son cada vez más populares.

Además del incontestable dato de la audiencia, si echamos la vista atrás en la Historia de la NBA, también podemos cargarnos de argumentos contra los que defienden que el monopolio Cavs-Warriors es negativo. La NBA ha vivido dos edades de oro claramente marcadas. La primera en los años 60 y la segunda en los años 80.

Los años 60 se resumen en la frase: “todos contra los Celtics”. Los de Massachusetts llegaron a 9 de las 10 finales posibles en aquella década no perdiendo ninguna de ellas. Sólo faltaron a la cita en 1967 y para ello “sólo” hicieron falta los mejores Philadelphia 76ers de la Historia con Wilt Chamberlain, Hal Greer, Chet Walker y Billy Cunningham, todos ellos miembros del Hall of Fame, casi nada. Los años 80 fueron dominados por el duelo Magic Johnson Vs Larry Bird que se repartieron 8 de los 10 anillos posibles. Los Lakers llegaron a 8 finales por el Oeste y los Celtics a 5 por el Este.

La década de los 60 fue la época en la que se cimentó la leyenda del baloncesto, en la de los 80 se gestó la globalización de la NBA gracias a David Stern y a la popularidad de sus estrellas viviendo la guinda con el Dream Team de Barcelona’92.

En aquellas épocas también se habló de que la existencia de equipos tan dominantes no era bueno para la competición pero la realidad, siempre tozuda, se empeña siempre en decir que eso no es verdad puesto que la existencia de equipos dominadores que extienden su dominio durante un largo periodo de tiempo hace que los rivales se esfuercen más y mejor en derrotarlos, y eso no hace otra cosa más que mejorar la competición.

En los 60 los Celtics ganaban los campeonatos pero eso no evitaba que jugadores como Jerry West, Elgin Baylor, Bob Pettit, Oscar Robertson o Jerry Lucas sean considerados top-5 históricos en sus puestos. En los 80 pasó lo mismo con jugadores grabados a fuego en nuestro imaginario como Charles Barkley, Patrick Ewing, Karl Malone, Dominique Wilkins, Isiah Thomas, Julius Erving, Moses Malone y un casi infinito etcétera de jugones.

En definitiva… cuánto más grande sea el rival que tienes que derrotar, más grande será tu victoria e incluso más te esforzarás en la derrota. Son los grandes campeones los que hacen grandes éste y cualquier deporte. Disfrutemos de esta rivalidad que casi hacen pequeñas las proezas de Russell Westbrook, James Harden, Isaiah Thomas o Kawhi Leonard. Disfrutemos ahora para poderle decir a nuestros hijos con pedantería: “yo viví la tercera edad de oro de la NBA”.

NBA Destiny, Where Amazing People Happens!