Los aficionados de Oklahoma City Thunder recibieron de forma poco amistosa a quien hasta no hace mucho era su ídolo, Kevin Durant. A pesar del ruido montado alrededor, los Golden State Warriors no tuvieron mayores problemas para deshacerse con facilidad de un Thunder comandado, una vez más, por Russell Westbrook.

Ambientazo en el Chesapeake Arena, que recibió de uñas a Durant: el jugador fue abucheado desde el calentamiento. Todo ello acompañado de pancartas con dibujos de cupcakes o con el lema “KowarD”. “Esperaba algo peor”, confesó Durant al término del encuentro.

En el planto estrictamente baloncestístico, Oklahoma solo pudo mantener el ritmo marcado por los Warriors durante el primer cuarto del partido. El segundo cuarto fue un recital de Golden State, logrando un parcial de 43-26. Sí, los Warriors consiguieron 43 puntos en un sólo cuarto. Recital defensivo de los de Steve Kerr y barra libre para Durant, Stephen Curry y Klay Thompson en ataque. Por si fuera poco, Javale McGee pintó un círculo en la zona y dijo algo así como “todo lo que caiga dentro, para mí”.

El tercer cuarto fue un quiero y no puedo por parte del Thunder (consiguieron acortar distancias pero, cuando peor estaban los Warriors, no consiguieron volver a entrar en el partido). A partir de este momento, saltaron chispas entre varios jugadores de Oklahoma y Durant. En concreto, se produjo un pequeño conato de pelea entre Durant y Andre Roberson, tras una dura falta cometida por este último sobre el primero. En otro lance, Westbrook y Durant intercambiaron palabras. KD respondió al ambiente y a las provocaciones con un partidazo (y con un triple desde 8 metros “en la cara” de Westbrook. Westbrook, que sabía que el partido ya estaba perdido, buscó hacer números (47 puntos para él), lo que provocó que incurriera en una considerable cantidad de pérdidas de balón que se convirtieron en un lastre para su equipo.

Al final, victoria de los Warriors por 130 a 114. Lo cierto es que Steve Kerr no quiso hacer más sangre, y cambió a su quinteto titular con algo más de 3 minutos de partido por disputarse.

El post-partido nos dejó varias noticias curiosas: la primera, ver a Draymond Green y a varios jugadores de los Warriors con camisetas que tenían el dibujo de un cupcake; la segunda, menos agradable, las quejas de la madre de Durant, Wanda, que al borde del llanto comentó que no entendía los insultos hacia su hijo, “hemos dejado nuestro corazón en esta ciudad, no sólo Kevin, toda su familia. Es muy doloroso escuchar las cosas que los aficionados han dicho esta noche”, confesó en declaraciones a ESPN.