Cuando en una misma frase juntamos a Michael Jordan y Danny Ainge, muchos fans de la NBA sabemos que se está hablando de deportistas que han sido profesionales en dos de los cuatro grandes deportes que hay en Estados Unidos. Todos saben que Michael Jordan tuvo un paréntesis en su carrera con los Chicago Bulls para cumplir su sueño de niñez de jugar al béisbol profesionalmente. Lo hizo en los Chicago White Sox jugando en su equipo filial en las ligas menores fundamentalmente. El actual General Manager de los Celtics jugó en los Toronto Blue Jays tres temporadas antes de dar el salto, y qué salto, a los Boston Celtics con los que consiguió dos anillos.

Al listado de atletas que han sido profesionales en dos deportes podemos añadir los de Dave DeBusschere (NBA y MLB), Bo Jackson (NFL y MLB) y Deion Sanders (NFL y MLB) como principales referentes pero hoy quiero hablaros del que consiguió el mayor hito de todos ellos. Quiero hablaros de Gene Conely que consiguió ser campeón de la NBA con los Boston Celtics y campeón de las World Series de la MLB con los Milwaukee Braves.

Gene Conley falleció el pasado 4 de Julio siendo el único deportista que ha logrado ser campeón de la NBA y de la MLB aunque antes que él hubo otro que pudo ser campeón como profesional en dos ligas distintas, Otto Graham que fue campeón de la NFL con los Cleveland Browns en 1950, 54 y 55 así como campeón de la NBL, precursora de la NBA, en 1946 con los Syracuse Nationals.

Conley nació en Muskogee, una pequeña población del Estado de Oklahoma, siendo el mediano de tres hermanos. Con un físico portentoso para la época en la que conjugaba una altura de 2,03 metros con una coordinación impropia para la época, Conley destacaba en cualquier deporte que practicaba.

En 1942, teniendo Gene 12 años, su padre mudó a toda la familia a la ciudad de Richmond, en el estado de Washington, debido a que había encontrado trabajo en uno de los muchos proyectos que había en el país desarrollando la carrera de la bomba atómica. Allí, Gene destacó jugando al béisbol, baloncesto y haciendo atletismo. Con esas aptitudes, logró una beca para la Universidad de Washington State. En palabras del propio Conley:

Jugaba varios deportes en el instituto y en la universidad centrándome fundamentalmente en el baloncesto y en béisbol. Realmente no tenía mucha oposición por mis rivales así que podía jugar a ambos deportes sin excesiva dificultad… además, necesitaba el dinero por lo que ¿por qué centrarme en un deporte si podía conseguir un contrato profesional en dos?. Podría decirse que iba vestido todo el año con un chándal.

Pero los contratos profesionales tuvieron que esperar porque su padre no le dejó abandonar la universidad hasta que Gene consiguiera graduarse.

En 1950, Conley fue elegido en el Draft de la MLB por los Boston Braves consiguiendo un contrato de 350$ mensuales… qué cifras, ¿no os parece?

En 1952, Gene coincidió en una liga menor de verano de béisbol con Bill Sharman, que llevaba dos temporadas jugando en los Boston Celtics y que fue el que llamó a Red Auerbach recomendándole que le fichara, cosa que hizo en aquel mismo año seleccionando a Conley en décima ronda del Draft de 1952 en la posición #20

Sharman y yo jugamos varios partidos en Toledo. Yo era pitcher y le eliminé en un partido. Luego, Sharman me recomendó a Red Auerbach. Personalmente nunca había oído hablar de los Boston Celtics pero cuando entrené con ellos, me hice un hueco en la plantilla. Allí jugaban Ed McCauley, Bob Cousy, Bill Sharman… aquellos chicos eran tan buenos que no me lo podía creer.

 

Los siguientes 6 años, Conley jugó exclusivamente al béisbol cobrando 5.000$ anuales de los Braves como compensación por no dejarle jugar al baloncesto. En 1959, Conley pudo volver a los Celtics que estaban en pleno nacimiento de la dinastía más ganadora que ha conocido el deporte de la canasta.

Como jugador de baloncesto, Conley fue habitualmente un ala-pívot suplente con mucho carácter y entrega dándole minutos de descanso a Bill Russell y Tom Heinshon mientras llevaba el #17 que posteriormente llevaría, y sería retirado, John Havlicek. En los Celtics participó en los campeonatos de 1959, 60 y 61.

Como jugador de béisbol, Conley tuvo más repercusión ya que fue un pitcher diestro que jugó 3 All Star en 11 temporadas participando en la victoria en las series mundiales de 1957 de los Milwaukee Braves por 4-3 sobre los todopoderosos New York Yankees de Mickey Mantle.

En 1962, Conley fichó por los Boston Red Sox por un lado y por los New York Knicks por el otro, donde le sucedió uno de sus mejores logros deportivos según recordaba el propio Conley.

Antes de un partido ante los San Francisco Warriors, donde jugaba el gran Wilt Chamberlain, el entrenador Eddie Donovan nos dió un día libre que aproveché para ir a Richmond a ver unos amigos. Allí entre cervezas me aposté 5$ a que sería capaz de dejar a Chamberlain en menos de 19 puntos cuando su promedio era de 44 puntos por partido.

Al día siguiente me enfrenté a Chamberlain que era el deportista más fuerte del mundo pero entre Paul Hogue y yo nos las ingeniamos, a base de fuerza bruta, para dejarle “sólo” en 19 puntos. Increíble… lo malo es que mis amigos nunca me pagaron la apuesta… nunca recibí mis 5$ por aquel hito.

 

Según Tom Heinshon, uno de los míticos Celtic de aquellos años, Conley podía haber sido un gran jugador de baloncesto.

Si se hubiera concentrado sólo en el baloncesto, habría podido ser un gran jugador. Sin duda. De todas formas, fue un gran suplente de nuestro equipo. Era fuerte, reboteaba bien y podía correr que era lo que Red Auerbach le pedía.

Otra divertida anécdota de su carrera como jugador de baloncesto sucedió cuando jugando con los Knicks, recibieron la visita de los Celtics en el Madison Square Garden.

Me acerqué a Bill Russell que estaba calentando en el parquet. Cuando jugaba con ellos no era realmente consciente de lo buenos que eran. ¡Todos eran hall of famers!, pero el mejor era Bill así que me acerqué a él para estrecharle la mano. Le dije, “¿no irás a dejarme mal ante mi público, no?” y él me respondió como no podía ser de otra manera en alguien que luchó cada partido como si fuera una final, “tengo que hacerlo”.

 

Conley falleció a los 86 años y puede que no fuera un superjugador de baloncesto pero sí que fue un superdeportista que disfrutó de su época profesional como pocos lo han hecho.

Cuando echo la vista atrás no tengo ni idea de cómo conseguí hacer lo que hice. Creo que la clave es que me lo pasaba tan bien que eso me empujaba a seguir adelante. No puedo recordar ningún compañero de vestuario con el que no disfrutara.

Descanse en paz, Gene Conely.

NBA Destiny, Where Amazing People Happens!