Son las tres de la madrugada y un estruendo despierta precipitadamente a Kevin Durant, precisamente en una noche en la que le está costando especialmente conciliar el sueño. Se mantiene en silencio durante unos instantes, a la espera de identificar aquello que lo ha hecho despertar. Nada.

Durant baja lentamente las escaleras de su mansión y se dirige a la cocina para beber agua. Una vez allí coge su iPad y consulta las últimas noticias: en unas horas darán comienzo las finales de la NBA. Todas las webs especializadas están repletas de información sobre este gran evento. Durant suelta una pequeña carcajada al percatarse de un pequeño titular, casi escondido, en una de esas webs.

Se trata de unas declaraciones de Paul Pierce: “El fichaje de Durant por los Warriors es la historia del niño acosado en el colegio, que en lugar de hacer frente a la adversidad, termina por unirse a los niños que le acosan”. Durant niega con la cabeza. “Qué más tienen que decir de mí”. Todo el mundo lo señala, pero sólo él sabe la verdad.

Se sienta frente al televisor y enciende su flamante reproductor para visualizar algún partido de las finales de 2012. Allí estaba él, defendiendo los colores de Oklahoma City Thunder, en una final inédita frente a Miami Heat. Durant fija rápidamente la vista en un jugador al tiempo que aprieta los dientes: se trata de LeBron James. Miami se llevó el anillo esa temporada tras imponerse 4-1 a OKC. Durant perdió su primera opción de conseguir el ansiado anillo de campeón.

El pasado verano tuvo que tomar una decisión que le ha marcado hasta el momento: dejar su equipo de toda la vida (profesional) para recalar en los Golden State Warriors, que venían de perder la final de la NBA, precisamente, contra los Cleveland Cavaliers de LeBron James. A partir de este momento, la crítica brutal hacia el jugador, al que se le ha acusado constantemente de tomar el camino fácil para llegar al anillo.

Una especie de adhesión a la “comunidad del anillo” que representan estos Warriors de Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green. Estos son los “abusones” a los que se refiere Pierce. Los máximos favoritos para lograr el anillo aún sin la presencia de Durant, en opinión de los entendidos en la materia.

Durant apaga el televisor. En unas horas darán comienzo las finales y conviene estar descansado. Todo el mundo habla, pero lo que todo el mundo ignora es que, quizás, la clave de estos Warriors sea, precisamente, Durant. Él lo sabe, y con eso basta. No es un añadido a un equipo campeón. Y es que, precisamente, el hecho de que este equipo no sea el vigente campeón es lo que ha llevado a Durant hasta aquí. LeBron tratará de defender su trono, y el nivel actual de los Cavs exigía a los Warriors traer a Durant. Si logran el anillo, la clave será la incorporación de KD. Que nadie lo dude.