Eran altas las expectativas que albergaba este Cavaliers-Warriors. Duelo entre dos de los tres mejores records de la liga, reedición de las pasadas Finales, posiblemente los dos mejores equipos de la NBA, y en el día de Navidad. Ni semejante contexto pudo superar a la realidad, el enorme partido de baloncesto que vimos en esta noche de domingo, seguramente el mejor encuentro de lo visto hasta ahora en esta temporada. Victoria de Cleveland Cavaliers sobre Golden State Warriors por 109-108 que reeditaron el famoso triunfo con canasta ganadora incluida de Kyrie Irving casi sobre la bocina, mismo desenlace que el perpetuado en el séptimo partido de las pasadas Finales.

El primer cuarto sirvió de tanteo, quedando evidenciado que no estábamos ante un partido de temporada regular cualquiera ante las buenas defensas de ambos conjuntos, algo mejores que las defensas estándar típicas de estas fechas. Otro factor que se fue descifrando es que no era la noche de Stephen Curry (apenas 15 puntos y 3 asistencias), cuya selección de tiro fue mejorando durante el avance del encuentro, si bien no llegó a ser suficiente para que resultara determinante en el desenlace del partido.

Fue en el segundo cuarto cuando los Warriors colocaron las primeras diferencias relativamente reseñables (40-50) mostrando mayores recursos de cara al aro y una circulación de juego más asimilada que en los locales. Los Cavaliers sufrían especialmente desde el perímetro, pues no acababan de encontrar esas situaciones de tiro liberado que tan fácilmente suelen explotar en otros partidos. Sin embargo, la entereza y el carácter luchador de estos Cavs no iban a permitir que Warriors se marchasen por completo en el marcador (52-55 al final del 2Q).

Sería en la segunda parte cuando el nivel de juego aumentaría aún más, hasta unos niveles nunca vistos en esta campaña, dejándonos ambos conjuntos jugadas de ataque y canastas difíciles de borrar en la memoria. Así, los Warriors lograban estabilizarse en el dominio del luminoso con excelentes jugadas colectivas prediseñadas para los lanzamientos de triples de Klay Thompson (5/11 en triples) y los crossovers clásicos de Kevin Durant, que se echó el equipo a la espalda en algunas fases de partido. No obstante, durante el tercer cuarto Lebron James iba a mostrar su mejor versión triplística (4/8) para mantener a su equipo vivo en el marcador y compensar la falta de acierto desde la media distancia de algunos de los secundarios.

Por si fuera poco, el partido nos tenía guardado un final memorable en el que los Cavs consiguieron remontar una desventaja de hasta 14 puntos (80-94) a base de cargar mucho el rebote ofensivo, mejorar la defensa sobre Durant y una actuación final antolófica de Kyrie Irving. Y es que los Warriors tuvieron la victoria prácticamente en su mano, incluso después de haberse dejado remontar. Un triple de Curry (105-108), precedió a un mal ataque de Cavs donde los de Oakland pudieron sellar el triunfo de no ser por un mal contraataque (no fue el único) efectuado por Durant. No iba a perdonar un ataque más Kyrie Irving que se puso el disfraz de superhéroe firmando dos canastas de puro talento, la primera tras dribling aprovechando el desorden eventual en la pintura de Warriors, y la segunda, más meditada, con un fadeaway espectacular con el que pudo superar la buena defensa de Klay Thompson. Kyrie Irving volvió a convertirse en verdugo de Warriors, salvador de unos Cavs que se llevaron la victoria en el día de Navidad del último capítulo de una rivalidad que se antoja histórica.

Los mejores en Cleveland fueron Lebron James (31 puntos, 13 rebotes y 4 asistencias), Kyrie Irving (25 puntos y 10 asistencias) y Kevin Love (20 puntos y 6 rebotes).

En los Warriors los más destacados fueron Kevin Durant (36 puntos y 15 rebotes), Klay Thompson (24 puntos, 5/11 en triples) y Draymond Green (16 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias).