Cualquier aficionado a la NBA algo despistado andará buscando a los Chicago Bulls en los cruces de Playoffs. Pero que deje de buscar porque la franquicia de Illinois no se ha clasificado este año para jugar la post-temporada, lo cual se puede calificar como la mayor decepción de la presente campaña dada la plantilla con la que cuentan en la ‘ciudad del viento’.

Es difícil entender cómo un equipo que cuenta con Jimmy Butler, Joakim Noah, Pau Gasol y Derrick Rose como principales espadas y secundarios de la categoría de Taj Gibson, Nikola Mirotic o Mike Dunleavy, entre otros, puede haberse quedado fuera de los Playoffs o lo que es lo mismo, no haber conseguido ser uno de los ocho mejores equipos de la Conferencia Este.

En NBA Destiny vamos a intentar dar cinco claves que expliquen la debacle de los Bulls y, como consecuencia, dar una idea de qué deberían cambiar para volver a aspirar a algo la temporada que viene:

  1. Fred Hoiberg y su sistema

Jimmy Butler Fred Hoiberg Bulls

John Paxon y Gar Forman tenían muy claro qué querían cuando ficharon al ‘rookie’ Fred Hoiberg como técnico. Un juego alegre, de alta anotación y con profundas rotaciones que hiciera olvidar la poco fructífera, aunque positiva, etapa de Tom Thibodeau. Pero lo que en un principio era optimismo pronto se truncó en problemas y más problemas. Jugadores que no aceptaban su nuevo rol en el equipo, otros que no se adaptaban al sistema, cambios constantes en el quinteto titular y una irregularidad en el ritmo de juego que dejó claro que el sistema de Hoiberg y la plantilla no estaban hechos el uno para el otro. Es difícil imaginarse a Jimmy Butler como un anotador explosivo al estilo de Stephen Curry o a Pau Gasol o Joakim Noah corriendo la pista arriba y abajo. Es complicado lograr que unos jugadores acostumbrados a correr medios maratones rindan en los 400 metros lisos.

Por si todo esto fuera poco, los jugadores que mejor se deberían haber adaptado a este estilo de juego como son Doug McDermott y Nikola Mirotic han tenido una temporada más que irregular, dejándonos partidos sobresalientes con otros en los que no hacían acto de presencia.

Como consecuencia hemos tenido un equipo con una defensa inexistente salvo en momentos puntuales y con un ataque prolífico aunque para nada fluído.

En definitiva, Fred Hoiberg ha pagado la novatada con creces.

  1. Mejora de la Conferencia Este

Fijándonos fríamente en los resultados del equipo, un balance de 42 victorias y 40 derrotas no es tan malo como para hablar de temporada desastrosa, fracaso o decepción, adjetivos que se le han aplicado a la campaña de los Bulls. Ese balance les habría servido para ser sextos la temporada pasada, sin ir más lejos. Pero esta campaña se han quedado fuera con el noveno mejor record del Este.

Muchos equipos han mejorado sustancialmente como Miami, Charlotte, Detroit, Boston o Indiana, ya sea vía draft o mediante buenos movimientos en la agencia libre. Mientras estos equipos se movían buscando objetivos más ambiciosos, en Illinois se conformaban con mantener el bloque de la temporada pasada, que ya fue insuficiente, con la esperanza de que el nuevo entrenador borrase todos los problemas que hicieron que la temporada 2014-15 terminara siendo algo decepcionante. Pero nada más lejos de la realidad.

  1. Lesiones

En los últimos años hablar de los Chicago Bulls y que no aparezca la palabra ‘lesión’ en la conversación viene siendo misión imposible y esta temporada no ha sido diferente. Joakim Noah se ha perdido la friolera de 53 partidos por una grave lesión de hombro y la espalda de Mike Dunleavy le dejó fuera otros 51 partidos. 16 partidos se perdieron Derrick Rose y Nikola Mirotic mientras que Butler se perdió otros 15 por culpa de su rodilla izquierda. Pau Gasol ha sido quizá el titular con mejor suerte al perderse sólo 10 partidos esta temporada, uno más que Taj Gibson. En resumen, es difícil encontrar un solo partido en el que los Bulls pudieran contar con todos sus titulares durante la presente campaña, lo cual ha sido un problema aún mayor para un entrenador novato que intenta implantar un sistema totalmente nuevo.

  1. Problemas en el vestuario

Ya la temporada pasada se habló de que entre Derrick Rose y Jimmy Butler la relación no era todo lo buena que cabría desear. Por un lado el escolta quería más galones dentro del vestuario mientras que el MVP no parecía dispuesto a ceder la batuta sin batallar.

Feb 21, 2015; Chicago, IL, USA; Chicago Bulls guard Jimmy Butler (21), center Joakim Noah (13), and guard Derrick Rose (1) during the second half against the Phoenix Suns at the United Center. The Bulls won 112-107. Mandatory Credit: Dennis Wierzbicki-USA TODAY Sports

Esta temporada Derrick Rose dio un evidente paso atrás dejando a Butler como líder del equipo, a lo que también ayudó el horrible mes de noviembre del base. Pero la forma de asumir ese ´liderazgo´ no sentó para nada bien a otros ‘capos’ del vestuario como son Joakim Noah o Pau Gasol, entre otros, y menos teniendo en cuenta que Butler convirtió en una costumbre el criticar abiertamente a sus compañeros y técnicos después de cada derrota.

Con el trascurso de los partidos parece que Butler se tranquilizó y supo gestionar mejor su nuevo rol dentro del equipo, a lo que también ayudó que Derrick Rose mejorara su nivel de juego por lo que el escolta pudo descargar parte de tensión en el base, especialmente en ataquem . Pero lo cierto es que el virus ya había infectado el vestuario y ni la química entre los jugadores era todo lo buena que cabe esperar en un equipo profesional ni parecía haber demasiado respeto hacia el cuerpo técnico, quien se vio en todo momento desbordado e incapaz de controlar los distintos egos de la plantilla.

  1. Irregularidad

Los Chicago Bulls de la temporada 2015 – 16 han sido capaces de ganar a los Cleveland Cavaliers en 3 ocasiones de las 4 en las que se han enfrentado, mismo balance que contra los Indiana Pacers. Han ganado todos los enfrentamientos contra los Toronto Raptors y lo mismo han hecho frente a los Oklahoma City Thunder o los Rockets. Han conseguido ganar a los San Antonio Spurs, Clippers, Grizzlies, Celtics o Blazers. Pero igual que conseguían batir a prácticamente toda la élite de la liga con cierta solvencia, eran capaces de perder de paliza dos partidos seguidos contra los Knicks, otros tantos contra los Magic así como contra Nets, Wizards, Bucks, Kings, etc.

No hace falta ser un experto analista para darse cuenta de que la regularidad no ha sido uno de los fuertes de un equipo que, durante la mayor parte de la temporada, parecía incapaz de encadenar más de dos victorias seguidas. Ofreciendo su mejor cara frente a equipos de nivel medio-alto mientras que contra los equipos teóricamente inferiores poco más que se paseaban por la pista intentando que el talento individual de alguna de sus estrellas les diera la victoria.

En conclusión, es difícil encontrar algo positivo en la temporada de los Bulls más allá de los buenos números de Butler y Gasol, el buen rendimiento a partir del mes de diciembre de un Derrick Rose a quien por fin le han dado algo de tregua sus maltrechas rodillas y el esperanzador futuro de jugadores como McDermott, Mirotic o Bobby Portis, siempre que los dos primeros consigan ser más regulares en su juego.

¿Y la próxima temporada?

Para empezar tienen una 14ª elección en el próximo draft que debería darles un jugador interesante. Aunque donde parece que van a moverse es en la agencia libre y el posterior período de traspasos pues Gar Forman y John Paxon ya han reconocido que no hay ningún jugador intocable en su plantilla.

Desde luego, puestos a cambiar piezas y dada la confianza ciega de la directiva en la figura de Fred Hoiberg, sería recomendable que trajesen algún jugador más afín al sistema que quiere imponer el técnico, lo cual le pondría las cosas algo más fáciles pues es difícil imaginar un escenario peor que el que se ha encontrado el ex de la Universidad de Iowa State.

Los Bulls tienen una buena base, varios jugadores que terminan contrato y que dejarán margen salarial para maniobrar, piezas interesantes que ofrecer a cambio en algún traspaso y, posiblemente lo más importante, son un gran mercado dentro de la NBA del que cualquier jugador estaría encantado de formar parte. Todo esto anima a que los aficionados de los Bulls sean optimistas tras la decepción de ver cómo su equipo se ha quedado sin Playoffs tras 8 temporadas seguidas clasificándose.