En una interesante entrevista en NBA.com (ver original) con Larry Bird, actual presidente de los Indiana Pacers, habla sobre su admiración del crecimiento como jugador de DeAndre Jordan.

El pívot de los Clippers fue elegido por la franquicia angelina en segunda ronda del Draft de 2009, en el puesto #35. Los 30 equipos pasaron por él y ninguno llegó a ver en él a uno de los futuros mejores defensores de la liga, ni mucho menos a un All-NBA.

Cuando DeAndre llegó a nuestros workouts nunca imaginé el tipo de jugador que estaba por venir. Era alto, podía correr y saltar pero no tenía ningún tipo de habilidad para el baloncesto. Estoy realmente maravillado de la forma en que este chico ha evolucionado su juego de lo que vi entonces a lo que es capaz de hacer ahora. Nunca he visto esa evolución. He visto jugadores que eran mucho mejores que ahora están sensiblemente por debajo de él, Roy Hibbert por ejemplo. Le pido disculpas porque jamás le vi haciéndose un hueco en la liga. No sé con quién ha entrenado o lo que ha hecho pero verle lo que hace cada noche me deja sin aliento. A partir de entonces pienso siempre en él cuando tomo decisiones. Esa es la lección que me hizo aprender. Me alegro mucho por él porque me ha supuesto todo un guantazo en la cara.

Recibir un elogio de esta magnitud debe hacerse sentir muy orgulloso a DeAndre y sin duda es de alabar el esfuerzo y trabajo que hay detrás de sus logros actuales ya que el pívot de los Clippers no es de esos jugadores con talento innato que se dejan llevar sino que se ha ganado todos y cada uno de sus logros y dólares con su esfuerzo diario.

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