Al margen de los Cleveland Cavaliers, principal rival de Golden State Warriors en la lucha por el anillo, Memphis Grizzlies comienzan a postularse como bestia negra de los de Oakland. Si ya lograron ganarles hace menos de un mes en el FedEx Forum, el último capítulo acontecido en la pasada madrugada va a quedar grabado en la mente de los chicos de Steve Kerr. Remontada de 24 puntos  de Mmephis Grizzlies firmada casi al completo en el último cuarto (del 74-96 a 1 minuto del final de 3Q acabaron en 111-111 al término del partido) y culminada finalmente en la prórroga.

El desarrollo del comienzo del partido fue el esperado. En una lucha de estilos contrapuestos, en el que se enfrentaban posiblemente el equipo más rápido de la liga contra el equipo de juego más pausado, fueron los Warriors los que finalmente lograron marcar impronta. Aún así, los de Oakland fueron inteligentes, y a sabiendas de que Memphis iba a desplegar todo su armamento defensivo en el perímetro para torpedear los lanzamientos de larga distancia californianos, los Warriors lograron superar tal escollo a través de una circulación de juego de vértigo, aún más fluida de los habitual, con la que superaban a las marcas de los Grizzlies (sobrepasadas ante tanta velocidad de movimientos, pases y bloqueos) hasta meterse a través de cortes en la pintura. Ante esta lectura de juego tan acertada, pudimos ver más bandejas y menos triples de los habituales en Stephen Curry, Klay Thompson o Kevin Durant.

Por su parte, Memphis Grizzlies remaba y remaba, tratando de que el partido no se le marchara, e tratando de imponer un ritmo de juego más lento y ordenado en sus ataques con el que se sentían más cómodos. No obstante, las defensas de Draymond Green o Zaza Pachulia se acentuaron sobre la figura de Marc Gasol que tuvo que repartir más juego de lo habitual, siendo imposibilitado a recibir en la pintura.

Así, aunque Warriors le dio una vuelta de tuerca a su estilo de juego clásico para sorprender a los Grizzlies y dominar durante largas fases de partido, no fue hasta el tercer cuarto, y gracias a su asiduo festival de triples, cuando los de Oakland lograron marcharse en el marcador. De esta forma, con 4 triples  en pocos minutos de Stephen Curry y con unos Grizzlies cada vez más desmoralizados, los Warriors lograron firmar una racha de 7-23 pasando del 59-67 al 66-90 en menos de 6 minutos con la que parecían sellar un nuevo triunfo sencillo ante su público.

Sin embargo, si hay un equipo en la NBA actual capaz de levantar 24 puntos de desventaja en la cancha más difícil del mundo actualmente y ante un superequipo como el de los Warriors, esos son los Memphis Grizzlies. Y se consigue gracias a una experiencia y un fuerte carácter cimentado a través de los años con el que consiguen realizar grandes gestas por encima casi de sus posibilidades. Un equipo que nunca deja de competir. Así, a los primeros minutos de cierta relajación habitual en unos Warriors que se sienten muy superiores, le precedió una enorme defensa de Memphis enfatizada en las figuras de Stephen Curry y Kevin Durant, los más inspirados de la noche. Una defensa que lideró un sensacional Tony Allen que con sus alargados brazos y una capacidad de entrega sobrenatural logró boicotear algunos de los ataques de Warriors, cada vez más nerviosos, y tomando malas decisiones de cara al tiro.

Finalmente, Mike Conley con dos acciones ofensivas de mucho carácter y liderazgo, colocaba el empate final a falta de pocos segundos forzando la prórroga. En el tiempo extra, Memphis que llegaba con mucha más moral, logró rubricar una remontada histórica que quedará en el recuerdo de los aficionados Grizzlies.

Los mejores en Memphis Grizzlies fueron: Mike Conley (27 puntos y 12 asistencias), Zach Randolph (27 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias), Marc Gasol (23 puntos y 5 rebotes) y Tony Allen (11 puntos, 12 rebotes y 6 robos de balón).

En Golden State Warriors destacaron: Stephen Curry (40 puntos y 6 asistencias), Kevin Durant (27 puntos y 13 rebotes) y Klay Thompson (17 puntos y 6 rebotes).