Comandados por un espectacular Kawhi Leonard (35 puntos), los San Antonio Spurs han pasado por encima de los Golden State Warriors (129-100). Tras el espectacular comienzo de los Warriors la pasada temporada (24 victorias consecutivas), nadie esperaba este tropiezo, y menos en las condiciones en las que se ha producido.

El Oracle Arena abría las puertas de una nueva temporada para su equipo, de nuevo con unas expectativas máximas, y recibía con los brazos abiertos a una nueva estrella, Kevin Durant, que ha llegado en busca de su ansiado anillo de campeón. Todo parecía predispuesto para disfrutar de un partidazo de ambos conjuntos, pero la realidad es que solo hubo un equipo sobre la cancha: los Spurs.

Cualquier calificativo para ensalzar la labor del equipo de Gregg Popovich se queda corto. Hablemos de jugadores: Grandiosa actuación del citado Leonard (31 puntos llevaba al terminar el tercer cuarto) y de LaMarcus Aldridge (26 puntos y 12 rebotes), muy bien secundados por una efectiva -y clave- segunda unidad (enorme partido de Jonathon Simmons, con 20 puntos). Un apunte: cuando se retiraron los quintetos iniciales durante el primer cuarto, el marcador reflejaba un 18-18. Pues bien, dicho cuarto terminó con un 31-20. Este dato vale para todo el partido.

Por parte de los Warriors, Kevin Durant debutó con buenos números (los habituales en un jugador de su categoría), aportando 27 puntos (máximo anotador de su equipo), 10 rebotes y 4 asistencias. Stephen Curry sumó 26 puntos y Draymond Green consiguió un doble-doble de 18 puntos y 12 rebotes. Claramente, el problema no estaba en la primera unidad de los Warriors.

Al descanso se llegaba con un marcador cómodo para los Spurs: 64-46. Y la dinámica continuó durante la segunda parte del encuentro, con unos Spurs que lograron imponerse en los dos últimos parciales (33-31 y 32-23, respectivamente). En definitiva, los Spurs lanzaron un mensaje claro a sus oponentes: volverán a estar en la lucha. Por su parte, los Warriors mostraron síntomas (iniciales, eso sí) alarmantes respecto de eventuales problemas de rotación que habrá que ir confirmando con el paso de los partidos (más allá de malas actuaciones individuales, en todo caso puntuales, como fue el caso de Klay Thompson). Para terminar, únicamente citar el más que discreto partido de Pau Gasol (2 puntos y 4 rebotes), que sólo disputó 18 minutos (muy condicionado por el estilo de juego rival). Vendrán días mucho mejores para Pau, seguro. En fin, ha vuelto la NBA, amigos. ¡A disfrutar!.