Noche histórica la vivida la pasada madrugada en el AT&T Center de San Antonio en la que los Spurs retiraron la camiseta con el ya mítico número 21 de Tim Duncan. Apenas unos meses después de que anunciará su retirada definitiva de las canchas han bastado para que la franquicia texana homenajeara a la máxima leyenda de su historia.

En una ceremonia repleta de emotividad, los Spurs honraron a Tim Duncan, quien ha logrado ser nada menos que 5 veces campeón de la NBA, 2 veces MVP de la temporada, 3 veces MVP de las Finales, más 15 selecciones para el All Star en sus 19 años que ha vestido el uniforme de los de San Antonio. Un acto muy especial, a la altura de la excelente trayectoria como líder ‘silencioso’ de los Spurs, donde estuvo acompañado de su familia (mujer, hijos y hermanos) y de los miembros más importantes de su carrera profesional: Greg Popovich (su único entrenador durante los 19 temporadas de carrera NBA), Tony Parker, Manu Ginobili, David Robinson y Bruce Bowen (algunos de sus compañeros de equipo más allegados), R.C. Buford (General Manager de los Spurs desde 2002) y Dave Odom (su entrenador durante su etapa universitaria en Wake Forest).

La ceremonia comenzó con el maestro de ceremonias, Sam Elliott, quien expuso la “clase y la humildad verdadera” de Duncan. También consideró a Duncan como “el mejor compañero de equipo que se puede tener, la persona que cambió la estructura de los Spurs y los estándares de la NBA y del deporte profesional“.

Mientras Duncan mostraba un rostro que parecía avergonzado, Elliott le pasó el micrófono a Tony Parker quien describió a Duncan como un tipo “muy muy muy especial. Me quedaba atónito ante los silencios prolongados de Duncan“. Al explicar porqué considera a Duncan como alguien muy especial, Parker recordó un momento de la temporada pasada cuando Duncan, a sus 40 años de edad y futuro Hall of Fame, tras una dura sesión de entrenamiento se quedó 20 minutos más practicando la defensa junto al rookie Boban Marjanovic.

El siguiente fue Manu Ginobili quien dijo:

Duncan siempre se culpaba a si mismo de las derrotas cuando no estaba en su mejor momento. Cuando eso sucedía, sabías que estaría temprano en el gimnasio a la mañana siguiente. Si un compañero hacia un mal partido o cometía un error, Duncan estaba allí para ellos, como cuando cometí una pérdida crucial en la derrota contra los Kings en los Playoffs de 2006. Estaba desolado, no quería hablar con nadie, pero Duncan hizo que saliera a cenar, que hablara durante horas y alegrara la cara.

Gracias Duncan por hacernos mejor a todos, gracias por tu amistad.

Tras varias de sus habituales y pícaras bromas, Greg Popovich pronunció quizás la frase más emotiva de la noche. Conteniendo las lagrimas dijo lo siguiente:

“Este es el comentario más importante que podría decir sobre Duncan. Puedo decir honestamente al señor y la señora Duncan, que este hombre que está aquí ahora mismo es exactamente la misma persona que cuando entró por la puerta por primera vez“.

Por último, Duncan tomó el testigo del micrófono y desde el centro de la cancha con su tímida expresión facial y corporal reconoció que:

“Debería haber grabado el discurso en vídeo. El apoyo que he recibido por parte de aficionados y ex compañeros de equipo ha sido abrumador. He recibido mucho de ustedes (en referencia al público), de mis compañeros de equipo, de estos chicos”.

Elogió a Buford por lograr montar el rompecabezas de los Spurs, que tantos años ha durado, y se mostró muy agradecido a su familia y a Popovich.

“Gracias Pop por ser más que un entrenador para mí, gracias por ser como un padre para mi.”

Para finalizar, mostró algo de sentido del humor al entrever que:

“Gané muchas apuestas esta noche. No llevo vaqueros, llevo un abrigo deportivo, y tampoco llevo corbata. Además he conseguido hablar en público por más de 30 segundos. Gracias, San Antonio. Gracias“.