El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana´´. Así, empieza el famoso libro de Gabriel García Márquez titulado “Crónica de una muerte anunciada´´. Treinta y seis años han pasado desde su publicación en 1981, pero podría resumir fácilmente la temporada NBA 2016/2017. Los Golden State Warriors y los Cleveland Cavaliers estaban destinados, como si de una profecía se tratase, a jugar estas Finales.

Una predicción que no sorprendió a nadie a inicios de temporada y que se ha confirmado en estos Playoffs. Ningún equipo ha sido rival para los dos conjuntos que han jugado su mejor baloncesto de estos tres últimos años. Mucha culpa la tiene la consolidación de la plantilla con la llegada de los fichajes de Kevin Durant por parte de los Warriors y de Kyle Korver y de Deron Williams por los Cavs.

Los Golden State Warriors no han mejorado su espléndido récord de temporada del año pasado, pero poco ha importado al equipo de la Bahía de San Francisco con la llegada de Durant y la mejoría de Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green. En los Playoffs, han conseguido el pleno de victorias (12-0) con un baloncesto imparable en el Salvaje Oeste. La única opción que tenían los escépticos para parar esta vaticinio era agarrarse a la pizarra de Popovich y de los ya legendarios Spurs, sin embargo la profecía aclamaba que las dos grandes potencias tenían que protagonizar la III Guerra Mundial tras las de los dos años anteriores. El destino quería la profecía y no estaba dispuesto a que un tal Kawhi Leonard se interpusiese entre los dos equipos.

El camino de los Cavaliers ha sido diferente, un duro comienzo, pero con el mismo plácido final. El equipo de Tyronn Lue quedó segundo en la Conferencia Este tras un último mes horrible y también gracias a la proeza de los Celtics dirigidos por Brad Stevens en el banquillo y por Isaiah Thomas en la cancha. Llegaron los Playoffs y todo cambió para los de Cleveland. Un magnífico Lebron James respaldado por dos grandes espadas como Kyrie Irving y Kevin Love, que llegan en su mejor momento, han logrado un magnífico récord en postemporada de 12-1. Los Celtics no fueron oponentes en ningún momento de las Finales de Conferencia aunque consiguieron llevarse una victoria gracias al “celtic pride´´ y a un triple sobre la bocina de Avery Bradley.

En el Este, nadie ha sabido parar a los equipos de Lebron James (Miami Heat y Cleveland Cavaliers) desde los Celtics de Pierce-Garnett-Allen. Ningún equipo del Este a día de hoy tiene garantías de parar a Lebron James, un problema mayúsculo para esta conferencia. Por otro lado, el Salvaje Oeste de los últimos años, a excepción de esta temporada, ha sido una guerra encarnizada entre Warriors, Spurs, Thunder y Rockets.

El comisionado de la NBA, si quiere hacer más competitivos los Playoffs, debería cambiar la situación para años posteriores incluyendo el veto de algunos traspasos con el objetivo de que no se formen equipos superlativos. Estas Finales son las primeras desde 1983 que hay 11 jugadores entre los dos equipos que han sido All-Star en algún momento de su carrera. Si no se produce ningún cambio, nos esperan temporadas venideras de una continua guerra entre únicamente dos equipos. Este curso baloncestístico podrá tener una de las mejores Finales de la historia de la NBA, pero desde hace mucho tiempo no se veían unos Playoffs tan aburridos.