Si todo marcha normal y no hay nada raro hasta que inicie la temporada, este año veremos un hecho que no ha sucedido en los últimos 47 años y es que todos los entrenadores de la campaña anterior iniciarán la próxima en su puesto. Sorprendente, ¿no os parece?. En los tiempos tan mediáticos que vivimos en los que los aciertos se magnifican demasiado y los errores se agigantan hasta la extenuación, resulta raro que ningún dueño de franquicia se haya “florentinado” pensando que su equipo es mejor que el rendimiento que ha sacado el entrenador y por ende lo haya cesado. Hablamos de 30 equipos… 30 banquillos…

La última vez que pasó este hecho singular fue en la temporada 1970-71 pero en la NBA sólo había 17 franquicias… hoy hay casi el doble.

La noticia creo que es buena. Habla de estabilidad, de paciencia, de confianza… todos buenos propósitos cuando intentas construir una plantilla competitiva pero no hay que perder de vista que la NBA tiene 30 franquicia, que sólo 16 pueden jugar los playoffs, que sólo 2 llegan a la final y que, obviamente y parafraseando la mítica película de los 80 Highlander: Los Inmortales, sólo puede quedar uno.

Ante estas perspectivas, sin duda aplaudo que los Lakers tengan paciencia con Luke Walton pese a que sólo consiguió 9 victorias más que Byron Scott la temporada. O que los Pelicans confíen en que Alvin Gentry consiga más rendimiento de la dupla Anthony Davis & DeMarcus Cousins para llevar a los de Nueva Orleans a los playoffs, lugar que no han pisado los dos últimos años. O que el inestable entorno de los Knicks muestre paciencia con el trabajo de Jeff Hornacek una vez que se han liberado todos del yugo de Phil Jackson. Lo mismo los Nuggets con Mike Malone, los Suns con Earl Watson, los Bulls con Fred Hoiberg y así podríamos seguir repasando los inquilinos de todos los banquillos.

Lo curioso de esta noticia es la contraposición que se ha filtrado de que Adam Silver es contrario a que los entrenadores ostenten también el cargo de General Manager, es decir, que sean nombrados Presidentes de Operaciones Baloncestíticas. Esto lo ha publicado Wojnarowski en ESPN así que tiene bastante fundamento.

La temporada pasada, Doc Rivers, Mike Budenholzer, Gregg Popovich, Stan Van Gundy y Tom Thibodeau ostentaban los dos cargos en sus franquicias. En las últimas semanas los Hawks y los Clippers han decidido ascender a dos personas para que lideren el trabajo en las oficinas, Wes Wilcox en Atlanta y Lawrence Frank en los angelinos, mandando a Budenholzer y Rivers a que se centren en el banquillo. Las pérdidas de Paul Millsap en los Hawks y de Chris Paul en los Clippers parece que han pesado mucho en esas decisiones.

Los trabajos de entrenador y de general manager son muy distintos. Los entrenadores de la NBA lidian con jóvenes millonarios con los que tienen que actuar como padres y militares a partes iguales, pero el trabajo en oficina es completamente opuesto ya que lidias con personal muy preparado intelectualmente y de mucha más edad, más experimentados. No puedes mandar como en un vestuario. Lidiar con agentes no está a la altura de cualquiera. Por estos motivos, parece que Adam Silver está recomendando a los propietarios de las franquicias en las reuniones periódicas que tienen que tengan a dos personas distintas liderando, uno en el vestuario y otro en las oficinas… y ya se sabe que cuando Adam Silver recomienda algo, ese algo se lleva a cabo y si no que se lo digan a los Sixers cuando aceptaron la sugerencia de fichar a los Colangelo para terminar el proyecto de Sam Hinkie.

Lo bueno de que una persona ostente el cargo de entrenador y de general manager es que esos puestos no entran en conflicto. Cuántas veces un general manager ha mostrado su enfado porque un jugador no juega demasiado mientras que un entrenador se ha quejado de que los jugadores que le dan no son los que él ha pedido… si una persona entrena y ficha, se acabó el conflicto pero parece que la NBA no quiere ir por ese camino y figuras como la de Popovich serán las excepcionales.

NBA Destiny, Where Amazing People Happens!