A la hora de hablar de los mejores jugadores de la historia del baloncesto surgen nombres ilustres como Michael Jordan, Larry Bird o Magic Johnson pero mucha gente omite en esta lista al que tal vez sea, estadísticamente hablando, el mejor jugador de la historia, Oscar Robertson. Superar las estadísticas logradas por este excepcional jugador ha sido el objetivo que se ha fijado Russell Westbrook durante esta temporada ya que, partido tras partido, firma estelares actuaciones en forma de continuos triples-dobles (dobles dígitos en tres categorías estadísticas en un mismo partido) que le han permitido superar o emular algunos de los récords establecidos por Robertson hace más de 55 años.

A comienzos de la temporada, nadie hubiese apostado por ningún jugador de la liga para superar un récord que se veía inigualable como el del base, Oscar Robertson, que en la temporada 1961-62 promedió un triple-doble a lo largo del curso con los Cincinnati Royals y fijó la marca de 41 triples-dobles en una misma campaña, pero Russell Westbrook ha demostrado estar a un excelso nivel durante todo lo que llevamos de temporada y, a lo largo de la semana pasada, alcanzó al histórico jugador de la década de los 60. En primer lugar logró sumar las estadísticas necesarias para promediar un triple-doble al final de una campaña y, en el partido de ayer, sumó su cuadragésimo segundo triple-doble, con el que superaba definitivamente la marca dejada por The Big O en 1962. En este mismo partido sumaría 50 puntos, 16 rebotes y 10 asistencias además de un buzzer beater con el que dejaría fuera de la lucha por los playoffs a los Denver Nuggets y sumaría su tercer triple-doble con más de 50 puntos, lo que le sitúa como el jugador con más partidos promediando estos números.

 La explosión estadística del base de los Oklahoma City Thunder está relacionada con dos factores principales. El primero lo encontramos en la salida de Kevin Durant del equipo. Debido a esto RW asumió la responsabilidad total en la dirección de su equipo echándoselo a la espalda en cada partido y alcanzando una plenitud profesional estratosférica mientras desarrolla un odio hacia su ex compañero que ha sido contagiado a los aficionados del equipo de la conferencia oeste y que podría multiplicarse en el caso de que ambos jugadores acaben cruzándose en la postemporada. El segundo factor lo encontramos en el cambio en la forma de jugar en una NBA, donde los jugadores exteriores y el triple cada vez tienen más importancia. Esto ha propiciado que, durante esta campaña, muchos jugadores hayan podido alcanzar un gran número de triples-dobles.

Russell Westbrook celebra su canasta para ganar sobre los Nuggets. Foto: Getty Images.

Este hito estadístico supone todo un desafío para el jugador que intenta alcanzarlo, ya que debe dominar todos los aspectos del juego para alcanzar las cifras necesarias para que se produzca. Debido a esto, muy pocos jugadores pueden presumir de contar con numerosos partidos con estos promedios pero, a sus 28 años, el base californiano ya se sitúa entre los cuatro mejores de la historia de la NBA en este apartado después de que en este mismo partido contra los Nuggets, superase los 78 triples-dobles con los que Wilt Chamberlain aparece en esta lista. De esta manera, por delante solo se encuentran el selecto club de jugadores que superaron los 100 constituido por Oscar Robertson con 181, Magic Johnson con 138 y Jason Kidd con 107.

El poder del físico

La facilidad para obtener triples-dobles de Russell Westbrook viene dada por un estilo de juego marcado por un poderío físico y una polivalencia que le permiten disfrutar de unas ventajas sobre sus rivales que aprovecha en todo momento para mejorar sus promedios estadísticos.

Analizando la forma en la que el astro de Oklahoma obtiene unas estadísticas tan elevadas, se puede concluir que el fuerte carácter del jugador además de una voracidad estadística sin precedentes y un ratio de implicación en el juego de su equipo nunca antes visto, tiene mucho que ver en esta hazaña. No es extraño, por tanto, ver a Westbrook cargar los rebotes como si fuese un pívot para luego organizar a su equipo y amasar la bola hasta encontrar una asistencia clara a un compañero o para realizar un rápido contraataque con el que penetra a canasta con facilidad y contundencia para colgarse del aro. Estas características lo convierten en uno de los mejores jugadores e la liga y en un espectáculo para el espectador y para una creciente legión de fans que siguen el recorrido del jugador.

En búsqueda del ansiado MVP

Llegado este punto, superar el número de triples-dobles realizados en una misma temporada de Oscar Robertson y unirse a él como los dos únicos jugadores capaces de promediar uno al término de una temporada ya son objetivos cumplidos para Westbrook. Ante esto, los aficionados reclaman el MVP para él pero, tras echar un vistazo al pasado y debido al alto nivel demostrado por otros jugadores, el californiano podría tener dificultades para lograr este galardón.

Montaje en el que aparecen enfrentados Robertson y Westbrook. Foto: Getty Images.

Hay que recordar que en la temporada en la que Oscar Robertson promedió un triple-doble tras lograr las cifras de 31,8 puntos, 11,4 asistencias y 12,5 rebotes por partido, The Big O terminó tercero en las votaciones para escoger al mejor jugador de la liga que, en esta ocasión, fue Bill Russell. En esta decisión tuvo mucha importancia el récord alcanzado por su equipo, que era superado por el de otros candidatos. Este es el principal problema al que se enfrenta Russ que, a pesar de ser el máximo anotador de la liga y promediar 31,9 puntos, 10,4 asistencias y 10,7 rebotes por partido (cifras que superan ampliamente a la media obtenida en su carrera desde su llegada a la NBA en 2008), podría ver como se escapan sus aspiraciones al tan deseado premio debido a la sexta posición que ocupan sus Oklahoma City Thunder. El principal rival al que se enfrenta para obtener el galardón es James Harden que, además de estar haciendo una temporada con unos altísimos promedios estadísticos, ha sido capaz de cambiar su estilo de juego para hacer funcionar a su equipo con gran éxito, lo que ha permitido a los Houston Rockets estar terceros en la competitiva conferencia oeste (la misma que los Thunder).

La ley del triple-doble

A pesar de este sexto puesto, hay que destacar el importantísimo papel interpretado por RW para lograrlo en una temporada en la que, en sus inicios, la gente no veía al equipo de Oklahoma City entre los ocho mejores de su conferencia. El equipo acababa de sufrir la baja de un MVP como Kevin Durant y todo presagiaba que el equipo se adentraría en una espiral negativa en búsqueda de algunas piezas que reforzasen el equipo para competir por el anillo pero el base tuvo algo que decir para evitar esto con la instauración de las normas de Westbrook, la ley del triple-doble y de un sistema de juego total entregado a la brillante mente del genio californiano.

Con el final de la temporada a la vuelta de la esquina, podemos decir que esta forma de ver el juego ha sido efectiva para los Thunder ya que en los partidos en los que RW ha alcanzado el triple-doble, el equipo tiene un récord de 33 victorias por tan solo 9 derrotas. Entre estos partidos, Russell Westbrook nos ha dejado encuentros de todos los colores con algunos en los que conseguía alcanzar el triple-doble en cuestión de minutos, rachas en los que se alzaba con estas cifras en siete partidos consecutivos superando a eminencias como Michael Jordan, o partidos como en el que obtuvo el triple-doble con más puntos en la historia de la NBA o con el que consiguió el primer triple-doble sin fallos en el tiro visto en esta liga.

Alcance o no el premio al mejor jugador de la NBA en esta temporada, la campaña de Russell Westbrook quedará registrada en los anales de la historia como una de las más dominantes estadísticamente. El triple-doble es un arte al alcance de muy pocos y el hecho de que Russ deje su huella en sus páginas gracias a un brillante, polivalente y explosivo juego individual, permitirá el nacimiento de toda una nueva generación de jóvenes aficionados que verán en el californiano a la tormenta perfecta, a un monstruo de las estadísticas sin precedentes o a un modelo a seguir que ya forma parte de la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo.